LA AMARGURA

INTRODUCCIÓN:
Este pasaje corresponde a parte de la historia de David, cuando se escondió en la cueva de Adulam, huyendo del rey Saúl, y se unieron a él, aquellos que se encontraban en necesidad, entre ellos, los amargados de espíritu.
La amargura en su significado mas simple es “Gusto amargo”, disgusto, que con el tiempo se convierte en aflicción. La amargura es sinónimo de desamparo, fatiga, cansancio de la vida, desesperanza, vacíes, desamor y soledad. En la Biblia encontramos muchos casos de personas amargadas; veamos algunos ejemplos:

I. ANA



En el libro de 1º. Samuel encontramos la historia de Ana, quien sufría por no haber tenido hijos, y encima de todo, la otra mujer de su marido, con quien éste si tenía, la irritaba enojándola y entristeciéndola, al recordarle su situación; de manera que Ana lloraba y no comía, por la amargura en su corazón. Así que Ana lloraba y oraba amargamente a Jehová, en el Templo, pidiéndole un hijo

II. NOEMI

Otro caso es el de Noemí, la mujer de Belén que junto con su esposo y sus hijos se marcharon a los campos de Moab, buscando una mejor vida; y buscando la vida encontró la muerte de su esposo y sus dos hijos. Así que después de varios años emprende el regreso a su tierra, viuda, sin hijos, anciana y desamparada. Ella misma declara, ya no me llamen mas Noemí, sino llámenme Mara, ya que en gran amargura he regresado a mi tierra

III. PEDRO

Pedro negó a su maestro y esto amargó su corazón al sentirse acusado por su conciencia. Debido a esto se fue triste, desconsolado, preocupado, afligido, sintiéndose el peor de los hombres, al haber fallado a su mejor amigo, así que se refugió de nuevo en su antiguo oficio que era el de pescar.

CONCLUSION:
Los problemas de la vida nos llevan a cargarnos de amargura, que se traduce en desconsuelo, desesperanza, fatiga, aflicción, una vida sin sentido, soledad, tristeza, desesperación y disgusto. Pueda ser que algo de esto te esté sucediendo hoy, por lo cual no le encuentras sentido a tu existencia, pero yo quiero decirte que a Ana Dios le contestó, dándole un hijo; a Noemí le proveyó un pariente, quien se casó con Ruth, su nuera, y poco después nació su nieto, Obed, que fue el abuelo del rey David. Y a Pedro, Jesús lo buscó en la playa para sanar la amargura que llevaba en su corazón, y eso es lo que el Espíritu Santo quiere hacer contigo. Si tú está aquí, es porque hace tiempo que Dios te ha estado buscando, Él desea consolarte y quitar cualquier amargura que lleves en tu corazón. Acércate, confiesa tu amargura y acéptalo hoy.
Pastor William E. López Iglesia de Cristo Nación Santa
  • Publicado: Miércoles, 2 Diciembre 2009 17:07:56 GMT
  • En: PREDICAS
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